Iberostar Costa Adeje

Equipamiento de habitaciones y desarrollo de zonas comunes

El proyecto del Iberostar Costa Adeje se plantea como una intervención global centrada en la definición del espacio a través del mobiliario y la materialidad, abarcando tanto las habitaciones como las principales zonas comunes del hotel.

La actuación se desarrolla bajo un criterio de unidad, donde el uso del rechapado de roble mallado adquiere un papel protagonista, aportando continuidad, textura y calidez a lo largo de todo el proyecto. Este acabado se extiende de forma estratégica en elementos de gran presencia como revestimientos, barras, mostradores y piezas integradas, generando una lectura coherente y reconocible del conjunto.

En las zonas comunes, el mobiliario se concibe como parte estructural del espacio, organizando áreas de tránsito, espera y encuentro sin necesidad de divisiones rígidas. La disposición de volúmenes, bancos continuos y elementos tapizados permite definir ambientes diferenciados dentro de un mismo entorno, manteniendo siempre una percepción abierta y fluida.

Especial relevancia adquiere el tratamiento de elementos arquitectónicos como escaleras y recorridos verticales, donde el pasamanos y los detalles en madera refuerzan la continuidad material y aportan una escala más cercana y amable al usuario. Estos puntos actúan como elementos de conexión visual y funcional entre los distintos niveles del hotel.

En paralelo, las habitaciones mantienen esta misma lógica, integrando el mobiliario dentro de un lenguaje común que prioriza la claridad, la funcionalidad y la durabilidad, adaptándose a un uso intensivo sin perder calidad percibida.

La combinación de materiales naturales, iluminación integrada y una cuidada definición de los volúmenes permite generar espacios equilibrados, donde cada elemento contribuye a construir una experiencia continua en todo el recorrido del hotel.

El resultado es un proyecto donde mobiliario y arquitectura se funden en un único sistema, capaz de ordenar grandes superficies sin perder calidez ni coherencia, elevando la calidad del espacio en todas sus escalas.